lunes, 17 de mayo de 2010


Cuando aún era una niña decía tener muchas amigas y amigos. Tenía tantos que no podia ni nombrarlos a todos, sin embargo llegó un momento en mi vida en el que sin darme cuenta comprendí que no todas las personas te marcan de por vida, comprendí que no se tienen montones de amigos (por suerte), sino que se tienen 2 o 3 como mucho...y cuando digo amigos me refiero a amigos de verdad, a esas personas que por casualidad un día coincidieron en tu vida y han permanecido ahí, a tu lado pese a todo, me refiero a esas personas que el destino puso en tu vida cuando no estabas mirando, y que cuando por fin te diste cuenta, ya habias compartido montones de historias, de sonrisas, de momentos increíbles,de lágrimas, de días y días de colegio, de días de verano...De repente empiezas a asociar las palabras "mejor amiga" a esa persona. Pase lo que pase, ella es la primera en enterarse, aunque sea una tontería! De repente te caes de la silla y "¡ring ring!", vas corriendo al telefono a decirselo, como si fuera algo transcendental en tu vida, como si fuera un notición..y en realidad lo unico que haces es oír su risa a través del teléfono...Un mal paso que se convierte en caida, consigue animar una tarde que quizas estaba siendo eterna y aburrida. Compartes el estudio en invierno, la mala cara, el poco dormir, el ir al colegio...y de repente primavera. Llega el buen tiempo, las ganas de estar al sol tumbado haciendo nada, pero siempre acompañado, acompañado de tu "mejor amigo". El verano llega y comienzan los "me voy a dormir a tu casa", y cuando te das cuenta te has pasado medio verano de ocupa en una casa que ni siquiera es tuya. Es como una adopción temporal, pero que mas da, porque ese amigo es como un hermano que que el destino se olvidó de darte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario