domingo, 14 de febrero de 2010

destinada a el!


Y llega ese día, en el que te das cuenta de lo fácil que es olvidar a las personas, de lo cómodo que resulta ignorar su existencia, de las dificultades que inexcusablemente atribuimos a la distancia.
Poco a poco las líneas que conformaban sus rostros se vuelven difusas, efímeras; poco a poco el eco de sus voces se pierde en la lejanía; poco a poco sus nombres se difuminan en el horizonte.
Y Cómo siempre, es abrumadora la tendencia que tenemos a excusarnos, cómo si todo se debiese a factores externos, cómo si jamás fuese nuestra culpa, cómo si fuésemos perfectos. No nos paramos a pensar, que uno olvida porque quiere obviar lo conocido o simplemente porque cree haber conocido ya todo lo que merecía la pena.
El olvido es sutil, tan sutil que no nos percatamos de estar perdiendo una batalla que ni el tiempo podrá remontar. Hasta que un día llegamos a la conclusión de que estamos inevitable e irrevocablemente destinados a él. Al final no queda nada, todo se olvida.

Todo menos TÚ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario